LA HISTORIA QUE NO SE VE

Este blog supone la primera publicación online del proyecto La historia que no se ve, del que son autores el fotógrafo José Manuel Alfaro y el escritor Manuel López Rey.
Ambos están trabajando el contenido de lo que será la edición en papel del libro La historia que no se veUna obra fotográfica y literaria que se irá incorporando a este blog a medida que avanza, con la intención de mostrar su desarrollo y de recibir opiniones y sugerencias.
Tanto la calidad de las imágenes como la puesta en texto, sufren aquí de las limitaciones que impone la interfaz utilizada, y su presentación poco se parece a la que contempla el diseño de la futura edición en papel. Mientras tanto, los comentarios, los seguidores, y sus posibles aportaciones, servirán de estímulo a los autores para continuar juntos esta travesía.
Los derechos de las imágenes derivados de su autoría, así como los de propiedad intelectual de los escritos, son propiedad exclusiva de sus autores, sin cuyo consentimiento expreso no podrán ser utilizados por terceros con fines comerciales ni insertados en otras publicaciones de la Red, y solo podrán ser compartidos en redes sociales y en otros portales y páginas de Internet como enlaces a este blog.
 
Sean todos bienvenidos y disfruten conociendo y mirando

La alegría del pastor

01

España, 1947. Una mujer corrió la voz. Necesitaban un pastor. Vicente se presentó ante ella. Tenía entonces 16 años, trabajados. ¿Tú vas a ser el pastor de mi ganado? Sí señora, si usted lo quiere. ¿Conoces el oficio? Sí señora. ¿De dónde eres? De al lado, del pueblo de al lado. Está bien, te pagaré

La fábrica de yeso

02

Cuando oyó el ruido del motor del camión, que aparcaba, cerró el libro y se levantó de la butaca. Apartó con las manos las cortinas del balcón y lo miró cruzar la calle. Se dio cuenta de que esta vez también venía directo desde la fábrica: las motas más finas del yeso le cubrían la cara.

Columpios en el Jardín

03

En la primera foto que le mostraron se veía una parte del pequeño jardín de la casa. Le dejaron que la mirara detenidamente, como habrían de hacer con las siguientes fotografías que habían seleccionado para esta sesión. Lucas la observó sin inmutarse; luego colocó las manos sobre la mesa y la cogió para acercársela más a los ojos; fue entonces cuando…

El trampolín

04

Mi apariencia es la de un tipo enclenque. Siempre ha sido así, aunque en realidad he gozado de una estupenda salud e incluso me atrevo a asegurar que nadie me ha considerado un hombre débil en ningún sentido. Pero en aquellos años de mi adolescencia era, para todos, simplemente un enclenque. Hasta mi madre me lo repetía. Por eso sé que nunca hubiera conseguido que Ana se fijara en mí de no ser por el trampolín.

El monasterio

05
Cuando descolgué la mochila de los hombros anochecía y me llegó de repente un enorme cansancio. Llevaba desde mediodía caminando, siempre cuesta arriba, con la mirada fija en el sendero, encorvada. La pendiente a veces era tanta que tenía que ayudarme con las manos. También noté ahora cómo me dolían.

Estación de Jhansi

06
¡Vamos…! Daos prisa. Tenemos que irnos, dijo la madre.
              Yo no me quiero ir, dice Nimai.
  
      

Los colores del agua

07
A Gonzalo Torné, 
por su amor a los colores.
 
Podían haberme venido a la mente otros recuerdos, pero no sé por qué este ha permanecido siempre intacto y luminoso.
El abuelo fue un hombre callado, pero alegre y cariñoso conmigo. Le encontraba en su único nieto sentido al futuro. Hasta dicen que sus huesos y su ánimo recuperaron la juventud perdida, así, de repente, cuando cesaron los gritos de mi madre y pudo oír claramente a la comadrona decir: ¡Aquí está su hijo! ¡Rubio como su padre!

Antes de la tormenta

08
 
––¡Oh, qué maravilla…!
    ––¿Qué es una maravilla?
    ––Este olor… Este olor a recién cortada es delicioso.
    ––Sí, ciertamente lo es. Pero todo se estropeará si no la cubren… Va a llover… Luego mojada ya no es lo mismo.

Millones de años

09
(Rememorando a Carlos Fuentes)
 
Entonces algo dentro de ti te obligará a moverte en la playa de piedra, junto al mar donde gigantes blancos juegan antes de comenzar la danza en sangre más violenta que hayas visto; cientos de peces blancos asesinados descuartizados, devorados por cientos de peces blancos ensangrentados en el combate que ha de ser para siempre impetuoso.

Escena en blanco y negro

10
Desde siempre, Jamîl no se separa de su hermano. Si quisiera, podría recordar cómo con cuatro años ya lo acompañaba a la playa y le ayudaba a pescar, hasta el día que aquellas gaviotas los atacaron y a él lo dejaron lleno de miedo al mar.
Desde entonces, algunas noches se despierta frío y sudado, con sabor a sal y a pescado crudo en la garganta

Felices sueños, vida mía

11

María no podía creérselo.

No comprendía cómo su hijo, tan guapo y tan alegre, había desaparecido de repente y para siempre, llevándose la luz de la casa. Por eso desde entonces reza por él todas las noches, de rodillas junto a la cuna vacía, entre las paredes de piedras negras del cuarto donde se ha quedado prendido el olor del bebé.

Lo que el mar no devuelve

12
 
De repente, un golpe fuerte, como el estruendo de un cañonazo, derribó la puerta.
   ⎯¡Vamos, arriba! ¡Subid arriba!
   ⎯¡La abuela, por Dios! ¡…la abuela!
   ⎯Ya me ocupo yo ¡Subid arriba!

Hermanos

13

[Datos para una crónica:
Los padres, Gregorio y Juliana, tuvieron seis hijos que crecieron en Covarrubias, 
también llamada Cuna de Castilla; pequeña villa de la Comarca de Arlanza (Burgos, España), asentada junto al río del mismo nombre, en un valle protegido de los vientos del Norte, 
dando origen a un microclima propicio para el cultivo de cerezos, nogales y vid; 
cuenta con una población de 627 habitantes (según el padrón municipal de 2011)

Improbable

14

Si aclara el cielo,
         en el espejo del agua

Escondido

15

Así no se pueden pasar las noches de toda una vida, me dije, intentando dormir un rato, para apaciguarme, hasta que el sueño se me iba del todo. Casi eran mejor cuando oía el aviso, tres golpes seguidos en el portón trasero del patio, que retumbaban en toda la casa. Porque los que sabían de mí me avisaban en cuanto llegaba al pueblo un extraño, aunque no fueran los Civiles.

Jubilado

16

Se acerca hasta aquí cada mañana, en un paseo tranquilo por esta tierra que tanto ama, hasta que divisa la fábrica. Entonces se detiene y la observa desde lejos, como si la estuviera espiando. Podría mirar hacia otro lado y ver muchas otras cosas, pero sus ojos se fijan en las columnas de humo que ascienden desde las altas chimeneas de los hornos de fundición, que lo hipnotizan.

El mejor banco del mundo

17

De pequeña le gustaba caminar junto a su padre. Los domingos la llevaba por el campo hasta el acantilado y se sentaban juntos a mirar el mar. Entonces, en silencio, ella imaginaba historias de sirenas y de marineros que morían de amor por ellas; algunas veces, de tanto que se ensimismaba, no podía mover las piernas y hasta notaba el frío del agua en la cintura.

Nacimiento

18

En las últimas horas ha ocurrido algo nuevo, y tiene miedo. O no. O no sabe exactamente lo que tiene y lo que pasa, pero sí que nunca se ha sentido así antes.

De pronto, ha dejado de flotar; es su propio cuerpo el que le pesa. Le pesa y la oprime tanto, que no cree que vaya a soportarlo.

El parque oscuro

19

Recuerdo estos árboles cuando aún eran jóvenes y pequeños, ninguno llegaba a mi altura, pero ya me gustaba sentarme entre ellos cuando caía la noche.
Desde entonces, la ciudad ha ido rodeando el bosque, que ya ha dejado de serlo; ahora los caminos están cuidados, sin maleza; se han instalado bancos de madera aquí y allá; los árboles seleccionados han seguido creciendo, bien cuidados; y yo sigo viniendo aquí a menudo, a descansar.

Tango

20

Florinda Martínez Mallo lo enamoró con solo mirarlo.
A él, tan despegado, huyendo tanto que no se quedaba más de dos días y una noche en el mismo lugar.
Esta vez se detuvo para seguir enamorándose.

Chismes

21

Hipócritamente blancos,
solo a veces se amoratan ante el alma
escondida y en silencio de los otros.